Grupo Delta Ediciones Digitales, San Sebastián 2008; 145 pp.
Alejandro Rojas Jiménez, Universidad de Málaga
rojas_a@uma.es
Con Y además, Juan García se
interesa por la continuación sin principio que lógicamente
debía seguir al libro de 1998 Principio sin continuación, y
cuya publicación un servidor venía esperando desde hace un
tiempo movido por una doble fuente de interés: en primer
lugar la buena impresión que me produjo Principio sin
continuación, y en segundo lugar tras observar la
apasionada dedicación de Juan García por la antropología
trascendental, cuyo interés central por la libertad se
desarrolla, por supuesto, acorde con la metafísica expuesta
en Principio sin continuación. El resultado de esta
dedicación es un libro que me atrevo a valorar aún por
encima de Principio sin continuación: tanto por la
dificultad del tema, como por su grado de profundización en
el mismo; y, por supuesto, por cuanto recoge, como muestra
el primer capítulo, la asimilación del orden predicamental
que aborda en Principio sin continuación.
La libertad es un tema de esos que decimos que son temas de
nuestro tiempo, algo que en gran parte se debe a la
filosofía de Heidegger respecto de la cual lo más
interesante que conozco es la Phänomenologie der Freiheit
de Günter Figal. Sin embargo, Juan García no lleva a cabo
ninguna fenomenología de la libertad, sino una metalógica
de la libertad desde la cual, movido por el empeño
intelectual de devolver la libertad al hombre (que aparece
en la filosofía heideggeriana en disposición de lo abierto
libre), y desde el aporte central de Leonardo Polo a la
filosofía posterior (el abandono del límite), Juan García
aborda en este libro la tarea especulativa de esclarecer la
antropología de su maestro; lo cual puede ser expresado del
siguiente modo: mostrar que la continuación (además del
principio) es libre (en contraposición al principio), y en
qué sentido debe entenderse esta libertad.
El libro está compuesto por artículos ya publicados. Así
comienza, como no podía ser de otro modo por el principio.
Si no se entiende bien el principio (o los principios) poco
se entenderá lo que se añade además, la continuación. Por
ello el primer texto que recoge el libro es el prólogo a El
orden predicamental. Posteriormente, y para introducirnos
al tema del conocimiento humano del universo físico, Juan
García recoge el prólogo a El conocimiento físio, donde se
expone una clasificación de las ciencias que se continúa,
con un estudio de las dimensiones inobjetivas del saber
(comunicación presentada en el congreso internacional
Belief and metaphysics) que desemboca, pasando por la
declaración de la insuficiencia del conocimiento simbólico,
en una metalógica de la libertad donde se define la
libertad como actividad dual (busca o encuentra) que no se
conforma con el acto que es su tema, y que se inserta en la
persona como un trascendental de su ser.
Cambiando de capítulo, Juan García pasa a tratar la
subjetividad. Comienza recogiendo la ponencia que ofreció
en el Colloque internacional en la UNESCO sobre Blanchot y
Levinas, a la que sigue un estudio sobre Scotto (publicado
en Studia poliana, nº 9) que pretende rectificar la deriva
voluntarista de la modernidad. El tercer capítulo, después
de lo ganado en el capítulo II enfoca directamente la
libertad trascendental. Así, recoge el prólogo a Las
organizaciones primarias y a las empresas, la comunicación
al VI Congreso internacional de antropología filosófica de
la SHAF, y La metalógica de la libertad y el abandono del
límite mental (publicado en Studia poliana, nº 10). En
estos tres trabajos se defiende una defensa de la libertad
entendida como posesión del futuro no desfuturizable; como
apertura; como crecimiento; como pura transpariencia
lanzada hacia la trascendente intimidad de la máxima
amplitud; como tema que no remite a otro tema; como valor
activo de la coexistencia; como actividad interior del acto
de aceptar que busca; como el acto insatisfecho con su tema
que se dualiza metódicamente respecto de él, por ser
siempre además. Entre otras referencias o descripciones.
En el último capítulo, dedicado a la persona, Juan García
procede, tras matizar las diferencias con respecto a la
distinción real (Intervención en las III Jornadas de la
asociación española de personalismo) a exponer el valor
añadido de la persona (contribución al congreso en la red
Metafísica y antropología, IEFLP X-XI.2007, publicada en el
nº 17 de Miscelánea poliana) donde se presenta el carácter
de además de la persona. Acabando el libro con la
intervención en las II Conversaciones de AEDOS sobre la
antropología trascendental de Polo. Una exposición madurada
y resumida de la antropología de Polo que sirve como
compendio del trabajo presentado.
Debo decir además que este libro responde a un serio
estudio al que se ha dedicado Juan García con pasión y
serenidad. Es por ello el legado de un trabajo de
investigación que se presenta como maduración de la
antropología de Polo, el aspecto sin duda más complejo y
rico del pensamiento de Leonardo Polo. Imagino de todas
formas que con este libro no acaba su interés por la
antropología, sino que incluso se acrecienta, pues cuando
el fruto está maduro es cuando está más sabroso, por lo que
entiendo que Juan García seguirá trabajando y continuando
una investigación que parece, por su propias tesis, exigir
que no cese de decirse algo además de lo dicho.
Alejandro Rojas Jiménez
Universidad de
Navarra
rojas_a@uma.es