Cristina Rodríguez Blando
En una sociedad como en la que
vivimos actualmente, hedonista y consumista en todos los
sentidos, la lucha por obtener la felicidad es constante.
Cada vez hay más suicidios de adolescentes, más divorcios y
también más enfermedades psíquicas, todo ello complementado
con la manipulación del sexo y con la droga, pues estamos
inmersos en un mundo de locos, un mundo que nos pone una
serie de metas absurdas y dañinas para nuestra salud tanto
física como psíquica.
Son muchas las personas que se sienten tristes e infelices
a pesar de tener todo lo que desean; otras, en cambio, se
sienten tristes e infelices porque no pueden tener lo que
los demás tienen, pues no hay que olvidar que existen
muchas desigualdades en nuestro entorno social. Estas
personas están, lamentablemente, atrapadas por el
materialismo y por la insatisfacción que éste crea a su
alrededor. Por ello, es cada vez más necesario cultivar la
mente y el espíritu, pues tan sólo de esta forma estaremos
lejos de caer en la cadena de la destrucción y de la
infelicidad.
El reciente libro “Felicidad y
Autoestima”, del Catedrático de filosofía de
la Universidad de Málaga, D. Tomás Melendo Granados, es un
buen ejemplo de lo que acabo de exponer. En él se realiza
un exhaustivo y ordenado análisis de los males que afectan
hoy día a nuestra sociedad, males que dan lugar a la
infelicidad y también al abandono de uno mismo. Pero
también es un libro que da la mejor solución para recuperar
la felicidad y la autoestima perdida, pues en éste se dan
las claves de cómo sentirse mejor con uno mismo y con los
demás.
Como muy bien dice D. Tomás en su libro, la felicidad no ha
de buscarse constantemente, pues esta pasión por la
felicidad y éste desazón que reina en todos, es
consecuencia de esa búsqueda desesperada. Por el contrario,
la felicidad debe venir como algo añadido, como algo
totalmente inesperado, tan sólo de esta manera se puede
llegar a sentir que se ha encontrado un trocito de
verdadera felicidad.
Es paradójico que cuanto más se busca la felicidad más
lejos se está de alcanzarla. Muchos se preguntarán por qué
ocurre esto, pues es de fácil explicación. La felicidad
debe de surgir de nuestras buenas obras, pues el ser humano
es ante todo amor,
y sólo a través del
amor al prójimo encontrará la felicidad tan deseada.
“Felicidad y
Autoestima” trata muy de cerca todo lo que
significa la palabra “amor”, pues es la clave
de la felicidad y de la realización plena del hombre. Sólo
el verdadero amor es capaz de hacernos felices.
Como bien cita D. Tomás, Juan Pablo II nos dice que:
“El amor es, por tanto, la vocación fundamental de
todo ser humano”.
Efectivamente, el amar nos perfecciona. Hay que amar y
respetar a los demás y para ello también es muy importante
que uno mismo se cuide y se respete, es decir, que se
tenga autoestima,
ya que el ejercicio
de la autoestima nos estimula y prepara para amar a los
demás. Debo de amarme y respetarme como amo y respeto al
resto de los seres humanos.
La verdadera felicidad estar en amar,
es inútil buscarla
en lo efímero, en lo superficial, en todo aquello que no
enriquezca nuestra alma, que es el verdadero legado que
Dios nos ha dejado. Sólo amando profundamente e
incondicionalmente a Dios serenemos capaces de poder amar
al prójimo y amarnos a nosotros mismos, pues éste es el
verdadero camino de la felicidad. Dios ha sido muy generoso
con nosotros dándonos su amor y hemos de aprovechar esta
oportunidad para encontrar la felicidad en este mundo.
No dejo de recomendaros este útil libro que, sin duda
alguna, llegará a cambiar la vida de muchas de las personas
que ahora están perdidas en el doloroso mundo de la soledad
y de la infelicidad.
Cristina Rodríguez Blanco
Universidad
de Málaga