José García Martín
Presidente de la Sociedad Hispánica de Amigos de Kierkegaard
josegm@hiin-enkelte.info
El autor de la
presente obra es suficientemente conocido en el ámbito de
la investigación kierkegaardiana como para necesitar
ninguna presentación por mi parte. A su ya apreciable e
importante curriculum bibliográfico (cuatro libros y más de
quince artículos; para una mayor información, puede
consultarse su sitio Web personal: http://francesctorralba.com/indice.php),
se le une este nuevo libro, cuyo título no puede ser más
sugerente. Porque me parece que reúne dos aspectos
esenciales del pensamiento de Kierkegaard: a) su devenir
personal; y b) su profunda espiritualidad. Pero vayamos por
partes. Detengámonos con brevedad tanto en la forma como en
el contenido.
En primer lugar, se trata de una obra poco extensa con
intención claramente divulgativa; es decir, para el público
en general. Por ello, el autor utiliza un vocabulario que,
sin dejar de ser filosófico, resulta comprensible para la
mayoría de los lectores no especialistas. En consonancia
con tal característica, se ha prescindido del aparato
crítico casi en su totalidad, siendo básica y suficiente la
bibliografía apuntada. No obstante, presenta una gran
virtud: casi todas las referencias bibliográficas de
Kierkegaard son de sus Papirer
(Papeles), y más
concretamente de sus Diarios (Dagbøger).
Esto significa que, en su inmensa mayoría, se ha manejado
fuentes directas y, lo que es más importante, se ha
trabajado con una parte tan trascendental y desconocida de
la obra kierkegaardiana como son sus textos
autobiográficos. Por otro lado, el autor hace entrar en
escena diversos filósofos en diálogo con Kierkegaard; entre
los cuales cabe destacar a Nietzsche, con el que el
escritor danés forma una pareja intelectual muy curiosa y
fructífera (y que daría por sí misma materia suficiente
para publicar otro libro).
En cuanto a la estructura del libro objeto de la presente
reseña, consta de tres capítulos: 1. El personaje, en el
que de modo introductorio pero esencial se lleva a cabo un
retrato histórico-cultural-biográfico del insigne danés; 2.
Su espiritualidad, el capítulo central del libro, en el que
se pone de manifiesto toda la espiritualidad
kierkegaardiana, tanto positiva como negativa o
críticamente; y 3. Sus textos, en el que el Dr. Francesc,
de forma bastante original, destaca la centralidad del tema
del amor y el peso de la concepción de Dios como amor en
Kierkegaard. Con todo, cabría haber añadido una selección
de textos kierkegaardianos que completara este estupendo
libro.
Creo que el principal mérito de este texto reside en
plantear aquella perspectiva más kierkegaardiana sobre
Kierkegaard, esto es, la religiosa. Si bien, como es
lógico, hay que reconocer que no es la única posible.
Pienso con sinceridad que, aunque la hermenéutica estética
sea perfectamente legítima (como cualquier otra bien
fundamentada), la religiosa se acerca más al Kierkegaard
auténtico (al sentido último de su obra y pensamiento); o,
al menos, se aleja más de posibles errores o lecturas
inadecuadas y sesgadas de la obra kierkegaardiana.
Por último, convendría corregir algunas erratas en las
expresiones danesas que aparecen en esta obra. Igualmente,
me gustaría indicar algunas aclaraciones:
Sería más coherente emplear siempre la grafía danesa
característica de la época de Kierkegaard, y no mezclarla
con la actual. O bien, escribir todas las expresiones
kierkegaardianas tal como se hace en la actualidad.
La única revista propia que creó Kierkegaard fue Øjeblikket
(El Instante), no Fædrelandet (La Patria), en la que, en
efecto, sí publicó.
La figura que Kierkegaard contrapone al “testigo de
la verdad” (al menos en sus Diarios) no es la del
“profesor en filosofía”, sino la del
“catedrático en teología”.
No obstante, la presenta obra reseñada es una estupenda
introducción al pensamiento de Kierkegaard, y por ello le
doy mi enhorabuena a su autor. Es de esperar que en
posteriores ediciones se corrijan las imperfecciones, las
cuales pueden pasar desapercibidas para la mayor parte del
público, pero no para el especialista.
En conclusión, el camino espiritual de Kierkegaard es, a la
vez, el camino más directo hacia Kierkegaard. Y añadiría
algo más: camino no exento de “angustia” y
“desesperación”.
José García
Martín
Presidente de la Sociedad Hispánica de Amigos de Kierkegaard
josegm@hiin-enkelte.info

