Carlos Ortiz de Landázuri, Universidad de Navarra
cortiz@unav.es
En 1996 Jorge
Mario Posada publicó un libro titulado La física de causas
de Leonardo Polo. Se trataba de un gran estudio sobre la
interpretación poliana de la humana razón, que es capaz de
encontrar las causas extramentales. Pero ese libro se
centró nuclearmente en el primer momento de la razón, que
es el concepto, y en las concausalidades que ocurren en los
elementos y primeros movimientos del cosmos.
Ahora nos encontramos con este libro de Claudia Vanney, que
recuerda mucho al de Jorge Mario Posada. Ciertamente, por
estudiar el conocimiento humano del universo físico tal y
como lo propone Leonardo Polo. También por la profundidad y
precisión del estudio llevado a cabo. E incluso por la
intención de enlazar la filosofía de la naturaleza y el
pensamiento de Polo con los nuevos logros de la ciencia
actual. Polo siempre ha pensado, en efecto, que su física
de causas podía servir de soporte a las actuales ciencias
de la naturaleza.
Precisamente nuestra actual ciencia está muy matematizada.
Eso señala Heidegger, y precisamente como criterio
diferenciador respecto de las antiguas ciencias griegas y
medievales. Y es importante notarlo, porque este libro de
Claudia Vanney remite concretamente el conocimiento de los
principios que Polo propone al conocimiento matemático que
el hombre consigue. En esto avanza un poco sobre el libro
de Jorge Mario Posada. Las alusiones a las ciencias
actuales son frecuentes en este libro, e interesantes.
El otro punto de avance es la consideración del juicio; y,
temáticamente, de las concausalidades que ocurren en los
seres vivos. A su vez, el tránsito del concepto al juicio
consiste en la consideración de la analogía, cuya realidad
física es la luz. Polo ha escrito poco sobre la luz física:
algunas páginas del tomo cuarto del Curso de teoría del
conocimiento. Por eso tiene más mérito este libro, que se
atreve a estudiar, y con algún detenimiento, la realidad
física de la luz. Lo esencial de ella es la comunicación
formal; por eso sin luz es imposible la vida, y el
conocimiento.
El libro está muy bien construido. Dedica un primer
capítulo a enmarcar la física de causas de Leonardo Polo;
dentro del contexto contemporáneo, y dentro de la filosofía
de Polo. Y luego dos partes más a las fases conceptual y
judicativa de la razón; como la fase argumentativa o
fundante tiene más que ver con la metafísica, y con el ser,
no es objeto de consideración de este libro. Después, cada
parte es dividida en tres capítulos, que estudian
respectivamente el tema del acto racional, la matemática
correspondiente a su unificación con la otra línea
prosecutiva de la inteligencia, y el tema del hábito que
ese acto genera. Una estructura muy concorde con la
epistemología poliana.
Se añaden cuadros y esquemas verdaderamente asombrosos: por
indicar la complejidad de lo tratado (el universo no es
lógico, sino físico), y por exhibir el dominio de la
temática que la autora ha conseguido. Termina el libro con
una amplia bibliografía.
Mi personal enhorabuena a la autora y a la editorial. La
interpretación poliana del conocimiento racional humano es
peculiar, muy propia de nuestro tiempo y muy compleja.
Proceden estudios de esta clase que nos la hagan comprender
cada vez más precisamente.
Juan A. García
González
Universidad de Málaga

