GONZÁLEZ UMERES,
Luz;
Imaginación, memoria y tiempo. Contrastes entre Bergson
y Polo, Cuadernos del
Anuario Filosófico, serie universitaria, nº 185. Servicio
de publicaciones de la universidad de Navarra, Pamplona,
2005.
Alejandro Rojas Jiménez
La profesora Luz González, que había escrito ya en el 2001
la experiencia del tiempo humano: de Bergson a Polo,
recupera nuevamente esta temática presentándonos un libro
que va desde la duré, la conciencia y la concepción
bergsoniana de la vida, hasta los textos polianos que
hablan sobre la sensibilidad interna (sensorio común,
imaginación, memoria, cogitativa), en un salto que no le
impedirá ir acercándose a los textos medievales en busca de
aspectos menos conocidos por la filosofía contemporánea
sobre la imaginación y la memoria.
De esta manera se recupera una investigación que había sido
abandonada durante años al dedicarse la profesora Luz
González al trabajo institucional de la Universidad de
Piura. Esta investigación, que había tenido en su primera
etapa al propio Leonardo Polo como director, es, así,
reanudada.
Los dos grandes ejes sobre los que se desarrolla el texto
son, por un lado, la durée y, por otro lado, el Curso de
Psicología General dictado por Leonardo Polo en Pamplona en
1975. Esto es, un estudio del tiempo humano que tiene por
base a Bergson y Polo; si bien, como dijimos se abrirá a
los clásicos, especialmente a Tomás de Aquino para tratar
aspectos como la sensibilidad interna.
Comienza por el descubrimiento bergsoniano de la duración
interior (hallazgo hecho en el Clemont-Ferrand mientras
elaboraba su tesis doctoral en 1884), un re-descubrimiento
revolucionario para una época mecanicista que aplicaba a la
observación interior los esquemas de la observación
exterior.
A este comienzo le siguen unos apartados bastante completos
en lo que a aspectos a tratar se refiere, y muy pertinentes
cuando se está estudiando la vida interior: sensorio común
(recurriendo a Tomás de Aquino), la imaginación (evocación,
la música, técnica, creación…), la memoria
(reminiscencia, objetivización intencional del
pasado…)
No se trata, por supuesto, de apartados desconectados entre
sí, sino más bien el esquema de unos estadios
interconectados entre sí en el sentido de que el sensorio
común permite subir a la imaginación, y por cuanto la
memoria nos conecta con el tiempo captado ya por el
sensorio común y la imaginación.
En el último capítulo Luz González siente la necesidad de
recurrir a la cogitativa de Tomás de Aquino para dar una
visión global del conocimiento sensible y del juego del
tiempo humano.
Alejandro Rojas Jiménez