ROJAS JIMÉNEZ, Alejandro: Hacia la cuadratura. Estudio sobre la cuestión del fundamento en la filosofía de Heidegger que busca el arribo del pensamiento a las puertas de la cuadratura, Colección Textos mínimos, nº 86, Servicio de publicaciones e intercambio científico de la universidad de Málaga, Málaga 2006; 81 pp.
30 de Juni de 2007. 06:36 nachm. Archivado en: Metafísica | Historia de la Filosofía Contemporánea
Este librito nos presenta una pequeña investigación sobre la metafísica heideggeriana que el autor ubica, en la nota preliminar, como resultado de su memoria de licenciatura y en el punto de partida de su formación para el doctorado en filosofía.
Consta de tres capítulos, a los que sigue una amplia bibliografía: muy notable en cuanto a las fuentes, pues recoge los 102 volúmenes de la Gesaumtausgabe, distinguiendo en ellos los escritos publicados por Heidegger, de las lecciones y cursos (temporalmente agrupados), de los tratados no publicados, y de los comentarios y apuntes.
El primer capítulo, llamativo por su título (el fin del universo es ser comprendido), sienta la indisociable correspondencia del ser con el pensar, o del mundo exterior con la subjetividad humana; es el origen fenomenológico del pensar heideggeriano. El segundo capítulo muestra la idea heideggeriana de la historia de la ontología como historia del ser, o de la correspondencia entre el pensar y el ser, como una temporalización de esa correspondencia. Y en esa temporalización distingue dos momentos especialmente relevantes para Heidegger: el logos griego, logos-physis; y la razón moderna, ratio-natura. Esta última nos ha abocado a nuestra situación actual. Para superar este mundo moderno: tecnificado, en el que el hombre lleva una existencia inauténtica, impersonal, arrastrado por un progreso que no controla; para recuperarnos, digo, del olvido del ser, o de su ocultamiento, el segundo Heidegger repiensa su primera ontología, y apela al cuadrado originario: cielo-tierra, mortales e inmortales, que el autor se propone investigar en su proyectada tesis doctoral.
El tercer capítulo atiende precisamente a esa última cuestión. Una existencia auténtica por parte del hombre, creativa, que asuma sus propios proyectos; libre por estar a la altura del ser… Una existencia así no nos es posible aún, hoy en día. Pero serenidad, mantengámonos a la escucha, en cualquier momento puede advenir; el poeta depende de su inspiración, la humanidad de la llamada del ser. El acontecimiento del ser no está en nuestras manos: la nietzscheana voluntad de poder, el intento del III Reich, han extenuado el poder humano. Más bien el hombre, sobre la tierra, debe mirar al cielo y escuchar a los inmortales. Así, eventualmente, suelen caer las pesas.
El libro es, por supuesto, interesante; aunque sólo esboza lo que será una futura investigación. Su prosa, quizás embebida del estilo heideggeriano, apunta a un lector filósofo. Además, el conjunto de cuestiones que saca a la luz son de hondo calado metafísico. Pero ante la propuesta que se sugiere viene a mi memoria una paradójica sentencia del maestro Eckhart: Dios dijo uno, yo oí dos. En el diálogo entre mortales e inmortales escuchamos el acontecer originario, porque el ser tiene la palabra. Pero yo, en cambio, creía leer a Heidegger por boca de Alejandro Rojas.
Juan A. García González

