Idealismo Alemán

VETÖ, M., Études sur l'Idéalisme Allemand, L'Harmattan, Paris-Montreal, 1998, 303 pp.

por Ignacio Falgueras Salinas

Colección de ensayos publicados ya anteriormente, este libro puede ser entendido como un complemento del reseñado más arriba (De Kant à Schelling). Su desarrollo se ordena temática, no cronológicamente. Empieza por una presentación del proyecto idealista alemán, a la que siguen cuatro estudios sobre puntos doctrinales que el autor ha considerado relevantes en la filosofía kantiana: la unidad (en la teoría) de esencia y existencia; la síntesis a priori como la esencia común de libertad y tiempo; el centauro y el caballo (una variante de la síntesis a priori), y el conocimiento del singular en los juicios de gusto. Siguen luego cuatro ensayos sobre el desarrollo del idealismo postkantiano: uno sobre el yo y el no-yo en la Wissenschaftslehre nova methodo de Fichte, otro sobre guerra y conocimiento en Hegel, un tercero sobre memoria y libertad en el idealismo alemán, y un cuarto sobre la ciencia de lo particular, desde Kant hasta el primer Schelling. Finalmente, los tres últimos trabajos atienden a la obra del último Schelling, en la que se pone en cuestión el idealismo absoluto y se recupera la otra vía abierta por Kant: el espacio como ejercicio de «metafísica moral», el fundamento según Schelling, y la primacía de lo práctico según Schelling, son los temas respectivos.

Al tratar problemas unilaterales, esta yuxtaposición de investigaciones especializadas, que han ayudado ciertamente a su autor para llegar al punto de madurez que presenta su pensamiento hoy día, no tienen en directo el mismo atractivo que una obra de síntesis. Sin embargo, leído desde De Kant à Schelling este libro resulta interesante no sólo al especialista, para el que desde luego lo es, sino también para cualquier amante de la sabiduría, ya que le permitirá enriquecer con más detalles lo que en la obra anterior se puede ver en conjunto.

KANT, Inmanuel; Theoretical Philosophy 1755-1770, Walford, D; Meerbite, R. (eds.) Cambridge University, Cambridge, 2003, 543 págs. KANT, I.; Theoretical Philosophy after 1781, Allison, H.; Heath, P. (eds); Cambridge University Press, Cambridge, 2002, 530 págs. KANT, I.; Critique of the Power of Judgment, Guyer, P. (ed), Cambridge University Press, Cambridge, 2002, 415 págs.

por Carlos Ortiz de Landázuri

En los tres casos se trata de una reedición de obras seleccionadas de Kant llevadas a cabo por la Cambridge University Press en catorce volúmenes coincidiendo con su bicentenario y que abarcará lo más representativo de su trayectoria intelectual, incluido el Opus Postumum y otros manuscritos inéditos publicados más recientemente. Se trata de un autor canónico de la cultura occidental, con una evolución intelectual muy conocida, y que no necesita presentaciones. Sin embargo su producción intelectual fue muy dispersa y muy distintamente valorada, según la época y los temas que trate. De ahí que uno de los principales méritos de la edición sea la agrupación por períodos cerrados de su trayectoria intelectual, tratando de dar una visión completa, accesible, bien organizada, junto a una traducción revisada. Se ha procurado hacer compatible el respeto a la literalidad del texto con su legibilidad, respetando el largo hilo discursivo del párrafo kantiano, sin cortarlo innecesariamente más de lo debido por puras exigencias argumentales. También se han separado con la mayor claridad posible las notas del propio autor, de las glosas de los comentaristas o de los traductores actuales. Se trata de lograr una traducción estándar en lengua inglesa, siguiendo a su vez la edición estándar alemana de la Academia Prusiana, y seguramente acabará teniendo un gran impacto en las posteriores traducciones a las demás lenguas. Con este fin se ha recurrido a los más renombrados especialistas ingleses en Kant de la segunda mitad del siglo XX. La traducción nace con voluntad de permanencia, a pesar de las modas tan cambiantes a este respecto, como ahora afirman Paul Guyer y Allen W. Wood, directores del proyecto.
Por ejemplo, el primer volumen dedicado a La filosofía teórica 1755-1770, recoge quince años de los veinticinco que abarcan su período precrítico y once obras de las veinticuatro que escribió. Por su parte el volumen dedicado a La Filosofía teorética posterior a 1781, recoge obras escritas entre 1783 y 1796 dedicadas a popularizar La crítica de la Razón Pura de 1781. En este caso se recogen sólo siete de las numerosas publicaciones de este período, tratando de agruparlas en razón de su contribución a la elaboración de una filosofía transcendental, repartiendo el resto entre otros volúmenes. En las primeras obras aparece más claramente la preocupación por la correcta recepción de la primera edición de la crítica, mientras que la últimas obras de este período son más claramente autocríticas respecto a su anteriores posiciones. El volumen dedicado a la Critica de la capacidad de juzgar, cierra el ciclo de sus tres grandes Críticas, junto a la Crítica de la Razón Pura y la Crítica de la Razón Práctica, de 1781, 1788 y 1790 respectivamente, aunque al parecer no respondió a un proyecto premeditado. A este respecto el editor localiza los principales antecedentes doxográficos que a su vez motivaron esta inesperada prolongación de la filosofía transcendental, que para el propio Kant fue una sorpresa. La nueva edición se presenta así como una edición estándar y con una voluntad de permanencia muy clara, aunque posiblemente pocas filosofías han dado tantas sorpresas a sus propios cultivadores, y aquí también habría que incluir sus traducciones.

VETÖ, M., De Kant a Schelling. Les deux voies de l'Idealisme allemand, Tome I, éditions J Millon, Grnoble, Francie, 1998.

Ignacio Falgueras Salinas

El autor, bien conocido por los especialistas en el pensamiento de Schelling, nació en Budapest en 1936, y se refugió en Francia tras la revolución húngara, habiendo dedicado la mayor parte de sus investigaciones filosóficas al estudio de los filósofos alemanes denominados comúnmente como idealistas. La obra que reseñamos recoge el fruto de casi cuarenta años de laborioso estudio en ese campo, el más difícil sin duda de la filosofía moderna. Está articulada básicamente en torno al pensamiento de los cuatro mayores pensadores de este movimiento, Kant, Fichte, Schelling y Hegel, con la pretensión de abordarlos como filósofos, es decir, en su temática –según el autor- «metafísica», pero con un método historiográfico, es decir, lo más fiel posible al pensamiento de dichos autores. No quiere ser una obra polémica, ni tampoco un estudio de detalle especializado, sino una intepretación global y genética (lo que no equivale a decir cronológica) del idealismo alemán.

En este primer volumen, aparte el prefacio y una introducción general, tras una breve alusión (15 páginas) al pensamiento de Leibniz, que contiene un adelanto de los temas esenciales del idealismo, se centra la atención en el pensamiento de Kant (268 páginas), para terminar con una exposición de la filosofía de Fichte (164 páginas), en la que se incluye como apéndice la filosofía del primer Schelling (30 páginas).

La introducción general establece las coordenadas de toda la obra, la cual parte de la existencia de dos versiones del idealismo alemán: una (y mayoritaria) que lo entiende como un proceso creciente de reflexión que culmina en Hegel, y otra (minoritaria) que amplía el proceso poniendo su culminación en el pensamiento del último Schelling, cuyo resultado no es reflexivo, sino la vuelta al ser contingente. La filosofía de Hegel sólo jugaría para esta última como medio de saturación de la reflexión (negativa) que prepara así la exigencia de una filosofía positiva. Pero la tesis de Vetö no consiste en tomar parte por ninguna de ellas, sino en combinarlas de manera que se hagan compatibles, sobrepasando la unilateralidad de ambas.

Concretamente el autor considera que el más grande pensador idealista ha sido Kant, y lo ha sido por su método sintético a priori, que, adoptado al margen de sus investigaciones teóricas, constituye y mueve la subjetividad trascendental, núcleo creativo de su pensamiento. En Kant aparecen dos tendencias, por una parte la intelectualista, atenida a los conceptos, que llevará al idealismo, por otra la trascendental, la formalista pura, que le lleva por encima de la mera lógica a una apertura a una subjetividad trascendental. En Kant se encuentran, por tanto, las dos vías que luego seguirán sus discípulos: la del idealismo, y la de cierto realismo subjetivo, que reconoce los límites de nuestra subjetividad sin cerrar su mirada a la trascendencia. Fichte, Hegel y los primeros estadios del filosofar de Schelling siguieron la posibilidad primera, mientras que tras su propio escarmiento, el último Schelling recuperó y realzó la segunda.

En línea con investigaciones anteriores del mismo autor (Le fondement selon Schelling, y Eléments d’une doctrine chrétienne du mal), lo más interesante y novedoso de este estudio reside en las consideraciones que se hacen sobre las limitaciones de la moralidad kantiana, más en concreto sobre la admisión en la doctrina de Kant de la existencia del mal radical, a saber, la posibilidad de la elección libre del mal. El autor entiende que justamente este gran coletazo de la filosofía kantiana es lo que pone coto a la intelectualización de la libertad abierta, en opinión del autor, por su idealismo.

Por la amplitud de sus planteamientos y miras esta obra será, sin duda, un referente obligado para los estudiosos del idealismo alemán.

HANNA, Robert; Kant and the Foundations of Analytic Philosphy, Oxford University Press, Oxford, 2001, 312 pp.

Carlos Ortiz de Landázuri

Recientemente Robert Hanna ha revisado los orígenes kantianos del método analítico en una obra: Kant y la fundamentación de la filosofía analítica. En efecto, ahora se comprueba como la prioridad otorgada por Wittgenstein y la filosofía analítica posterior a la justificación del significado de las palabras es comparable a la que Kant otorgó al problema modal de la justificación de la validez de las representaciones. Paralelismo que ahora se extrapola a la prioridad que Frege o Russel otorgaron al análisis previo de diversos elementos de la aritmética o de la geometría, como requisito previo para la justificación de cualquier conclusión lingüística. Se reconoce así la raíz común kantiana de todo este tipo de planteamientos analíticos, a través de un proceso que en su opinión ha tenido tres pasos: 1) el análisis logicista de Frege, Moore y Russell; 2) el análisis lingüístico de Wittgenstein y Carnap; y 3) el análisis estrictamente científico de Quine, que habría logrado justificar el carácter autoreferencial, inconmensurable y holista, que el uso estrictamente naturalista del método analítico se debe asignar a sí mismo, frente a las dependencias del lenguaje ordinario que aún mantiene el análisis lingüístico en el último Wittgenstein.
Según Robert Hanna, en las dos primeras fases del proceso se originaron un gran número de paradojas y sinsentidos cuando se trataron de justificar las nociones básicas del análisis, como ocurrió con su pretensión de definir el sentido y el sinsentido, lo válido y lo invalido, lo verdadero y de lo falso, lo a priori y lo a posteriori, lo sintético y lo analítico. Sin embargo no ocurrió así con la metafísica descriptiva de Strawson y el análisis científico de Quine. En efecto, la metafísica descriptiva de Strawson puso de manifiesto la necesidad por parte del análisis filosóficos de un tipo de prueba deductiva capaz de justificar la validez transcendental otorgada a sus respectivos presupuestos semióticos, ya fueran de tipo lógico, lingüístico o meramente semánticos, a fin de eludir la posterior aparición de paradojas y sinsentidos aún más perniciosos. Por otro lado, Quine justificó la necesidad de unos compromisos ontológicos de tipo naturalista que devolvieran al análisis la confianza que había perdido en sus propios presupuestos de tipo semiótico, a fin de lograr una justificación del carácter autoreferencial, inconmensurable y holista de cualquier tipo de lenguaje acerca del mundo entorno. Sólo así se logrará devolver a los juicios sintéticos ‘a priori’ el papel que Kant debería haberles asignado de lograr una efectiva naturalización de la razón y una eficaz racionalización de la naturaleza, parafraseando el famoso dicho hegeliano y en este caso también marxiano. Sin embargo también hay que advertir que Hanna consigue esto a un precio: reducir el ámbito de lo real a aquello que puede ser accesible por un análisis estrictamente científico, renunciando a cualquier posible descripción del ancho campo del mundo de la vida que vaya más allá de estos criterios, cuando este último parece un presupuesto más básico y decisivo, salvo que acepte un punto de partida en sí mismo reduccionista.

KANT, I; MOHR, G. (Hg.; Theoretische Philosophie. Texte und Kommentar. Band I: Kritik der reinen Vernunft, Suhrkamp, Band 2: Prolegomena zu einer jeden künftigen Metaphysik die als Wissenschaft wird aufreten können Welches sind die Wirklichen Forschritte, die die Metaphysik seit Leibnizens und Wolffs Zeiten in Deutschland gemacht hat?, Band 3: Kommentar Kants Grundlegung der kritischen Philosophie von Georg Mohr, Suhrkamp, Frankfurt, 2004, 827, 304, 736 pp.

por Carlos Ortiz de Landázuri

Georg Mohr introduce en esta nueva edición de la Crítica de la Razón Pura algunas mejoras sustanciales respecto de la anterior edición de Wilhelm Weischedelel, en las obras completas de Kant de 1956, también de Suhrkamp. En ambos casos se recogieron las dos ediciones de 1781 y de 1787, o los llamados códigos A y B, pero la versión actual se hace eco de una necesidad imperiosa entre los eruditos y separa cuidadosamente ambas ediciones, indicando en cada momento la correspondencia exacta con el código original. Por su parte, la edición de Georg Mohr forma parte de un proyecto de recuperación de la Filosofía teórica kantiana. Por eso dedica un segundo volumen a otras dos obras: Los prolegómenos a una metafísica futura de 1783 (que se publicó de modo póstumo en 1804) y Los progresos reales de la metafísica de 1791, así como un conjunto de hojas sueltas y no fechadas sobre Los progresos de la metafísica. La colección se completa con un tercer volumen con los comentarios de George Mohr a la fundamentación de la filosofía crítica de Kant propuesta en estas tres obras.
A este respecto Georg Mohr lleva a cabo un comentario muy exhaustivo de estas tres obras kantianas con un propósito muy definido: poner de manifiesto el nuevo fundamento reivindicado por la filosofía crítica como punto de partida común a toda forma de saber. Para ello Kant reivindicó una compleja arquitetectónica de pretensiones claramente transcendetalistas cuyo objetivo último fue justificar las peculiares relaciones 'a priori' que el sujeto establece con los demás sujetos y con el propio mundo físico al que por necesidad ambos se remiten. Sólo así fue posible evitar el uso dogmático de los primeros principios metafísicos defendidos por la filosofía clásica, a la vez que se pudieron superar las numerosas objeciones formuladas por un escepticismo cada vez más autocrítico. Precisamente en estas tres obras ahora comentadas se produjo una creciente ruptura con el modo clásico de abordar estos problemas, sin que desde entonces las propuestas de Kant hayan perdido actualidad.
Se sigue a este respecto una estrategia muy definida. A través de los comentarios generales de cada obra en particular se reconstruye el proyecto unitario de la filosofía crítica o transcendental kantiana. Pero a través del comentario de algunos pasajes en particular se da noticia tanto de sus precedentes y de los posibles debates que provocaron, justificando así algunos tecnicismos complementarios inherentes a este tipo de proyectos. Mediante este doble procedimiento se trata de mostrar la fuerte coherencia del sistema kantiano, tanto por lo que respecta al proyecto en sí, como al uso que con posterioridad cada tradición de pensamiento hizo de cada uno de los elementos heurísticos analizados. Se configuró así una escuela filosófica cuya doctrina terminó afectando por igual a los hermenéuticos y a los analíticos, como la propia evolución interna de este tipo de comentarios acabaría demostrando. Se otorga así a la filosofía teórica kantiana una cierta inmunidad respecto de la vulnerabilidad del resto de su filosofía, en la medida que demostró una gran versatilidad para hacerse presente en las demás tradiciones de pensamiento, consiguiendo salir fortalecida de las numerosas críticas que le formularon. Pero justo por ello también cabría preguntarse: ¿Realmente este aparente concordismo entre las mas dispares tradiciones de pensamiento contemporáneo refleja lo que efectivamente sucedió en la historia de la filosofía con el kantismo, o este concordismo es consecuencia más bien del retorno indiscriminado hacia los planteamientos kantianos que hoy día sigue teniendo lugar, sin que tampoco haya razones proporcionadas para ello?